miércoles, 28 de junio de 2017

Libros con orgullo (y III)

Le toca el turno a esos libros que yo sí que recomiendo porque o bien tocan el tema de frente y están muy bien, o bien el tema aparece sin más en el libro, de forma normalizada. Y entonces está mejor.

Voy a empezar con dos títulos para adolescentes, ambos publicados por LOGUEZ y con unos añitos, pero fundamentales para esos chicos y esas chicas que necesitan verse reflejados en alguien que supera su situación, que les sirva de modelo y norte, que les ampare contra la soledad terrible de sentirse diferentes y que continuamente se lo recuerdan como un reproche.

Estos son "Jim en el espejo", de Inger Edelfeldt,  y "Nunca soñé contigo", de Carmen Gómez Ojea.


Ahora dos infantiles muy recientes: las historias de Tango y de Luisa.
"Con Tango son tres", editado por Kalandraka, está basado en un hecho real al que han dado forma literaria Justin Richardson y Peter Parnell, con las ilustraciones de Henry Cole.

Cargado de premios, en este libro se cuenta el suceso de los dos pingüinos machos que terminaron juntos incubando un huevo y alimentando y protegiendo a la cría que salió del mismo.

"Ahora me llamo Luisa", escrito por Jessica Walton e ilustrado por Dougal MacPherson, es un libro importante. Es un mensaje para todos que se nos resume en la imagen de la cubierta:

el oso Luis aparece con pajarita y una cara muy apenada (ojos, orejas caídas, boca), mientras que en el espejo se le ve completamente feliz y el cambio ha sido transformar la pajarita (como símbolo de género masculino) en lazo en el pelo (como símbolo de género femenino), una metáfora que se explica con toda tranquilidad en el interior en la narración de la historia: "Necesito ser yo mismo, Martín. Dentro de mí, siempre he sabido que soy una osita y no un osito. Me gustaría llamarme Luisa y no Luis". Sin traumas, sin problemas, el niño acepta completamente el cambio que se produce en su amigo el oso, ahora amiga osa, y las rutinas siguen igual.

Los despedimos en agradable compañía donde aparecen el niño y su osa y la niña y su robot, del que por supuesto no hay sexo que determinar ni falta que hace.


Cambiamos el rumbo y ya no vamos a títulos  que tratan el tema en concreto, sino a esos libros donde el tema está ahí pero para nada es motivo de análisis sino que de alguna forma está normalizado.

Hace muchísimo,  entre los personajes de la novela "Una familia casi normal" de Pablo Barrena, Ediciones B, aparecían dos chicos que eran pareja. Apenas se hablaba de ellos, estaban ahí, en la escuela de arte, y al protagonista les llama la atención por un momento pero ya está, no tiene mayor trascendencia.


Otro hecho de amor homofílico se da entre personajes (generalmente animales) que si hablamos de traducciones puede verse afectado por el género en castellano y los pronombres que de él se deriven: en "El príncipe Feliz", la golondrina que lleva sus joyas, comienza el libro enamorada de un junco. Solo en la versión original nos enteramos de que son dos "él".


Esto no ocurre en el cuento de "El ruiseñor y la rosa" (del mismo autor), en la que el pájaro queda "obligadamente" en masculino al igual que el estudiante del que se enamora. 

Unos personajes que no tienen por qué relacionarse con el tema pero que son dos animales masculinos, que viven juntos, que demuestran que se quieren, que se echan de menos, que viven en la misma casa donde solo hay una cama... son Tigre y Oso, obra del magnífico Janosch y que podemos disfrutar en la repesca que ha hecho Kalandraka.


Y es así de simple: están ahí y no hay que hablar de ningún tema en especial, solo dejar como evidente que dos personajes (personas en la interpretación personal) pueden quererse y vivir juntos independientemente de su sexo.



"Un día cuando el pequeño oso se iba otra vez de pesca al río, el pequeño tigre le dijo:
-Siempre que no estás me siento muy solo.  ¡Escríbeme desde allí para que me anime, anda!"



Y ahora vamos a fijarnos en algunos guiños que aparecen en algunos libros y que, sin darnos cuenta, están normalizando esta situación de homosexualidad que para algunas gentes a las que no les afecta en nada (o eso dicen) sin embargo les sigue escandalizando.


En "No hay dos iguales" de Javier Sobrino, iliustrado por Catarina Sobral, editado por Kalandraka en la colección "Libros para soñar", el título hace referencia a algo que después de darle muchas vueltas y hablarnos de variantes, termina descubriendo que se refiere a los besos. Y en un desplegable final y en la contracubierta, aparecen besos de todo tipo normalizados.





Y para guiños sobre parejas del mismo sexo completamente normalizadas, miramos las que nos propone Rotraut Susanne Berner en sus libros mudos: Libro de la Primavera, Libro del Otoño, Libro de la noche,... editados en tamaño de lujo por Anaya:


Una que está presente en casi todos los libros es la pareja de Daniela e Ivonne, las dos intérpretes de música, que pueden empezar el libro en distintos lugares (de viaje, ensayando ,...) pero que suelen acabar juntas:


Susana y Tom, también son constantes en estas páginas y no cabe duda de su amor, y en el bar donde acaban los libros siempre cabe la posibilidad de que encontremos a alguna pareja de "otro tipo":


Y para terminar, un gracioso topicazo que pasará desapercibido a casi todo el mundo pero que tiene su punto: 

en "La fábrica de nubes", editado por Edelvives, la autora Ceseli Josephus Jitta va a mandar a un personaje de viaje y antes de ello va a la peluquería. 



A la hora de volver de aquel otro país al que ha ido, el bueno del protagonista se vuelve a cortar el pelo, esta vez con un peluquero mucho más moderno. Ahí queda: normalizado.




(¡No sé poner estas dos las ilustraciones horizontales!!!!!!!!)

Libros con orgullo (II)


Ahora una entrega en la que ponernos críticos ya que, en general, cuando se hacen libros pretendidamente literarios con una finalidad educativa, estamos mezclando dos funciones del lenguaje, la estética y la didáctica, algo así como las fábulas. Y, cómo estas, los productos no suelen ser brillantes.

Efectivamente, si se quiere escribir una historia como herramienta pedagógica, hay que tener mucho arte para hacerlo bien y que no se note y, por supuesto, si es para niño y va ilustrada, el o la artista elegido tiene que ser de categoría.

Lo que quiero decir es que muchos de los libros que nos plantean nuevos modelos de familias, relaciones de personajes del mismo sexo, personajes trans, defensa de la mujer, contra el acoso,... suelen poner su empeño en el mensaje y olvidan mucho de lo demás, por lo que gran parte del material no es muy bueno que digamos y termina perdiéndose sin conseguir su objetivo.

Es igual que cuando hacen un libro para explicar el funcionamiento de un servicio con una historia, por ejemplo el cómic de Correos o el libro de los aeropuertos: o la ilustración es pésima, o la historia no encaja o la maquetación y diseño del libro son de uno de contenidos con texto narrativo.

El libro "El Príncipe Enamorado" de Carles Recio y Enrique Hurtado, publicado por La Tempestad, nos cuenta la historia real del amor del prícipe Jaime, hijo del Rey Jaime II, por su sirviente con el que se escapa.


En un intento de "adecuar" la historia a un público infantil, se lía con brujerías y demás que terminanan haciéndola inverosímil y las ilustraciones son de un nivel de inicio que no acompañan para creerte nada de la historia.


Otro frente lo tenemos en biografías adaptadas en las que casi nunca se entra al trapo del tema pero se insinúa algo. Volvemos a lo mismo: hay que cuidarlo todo, no solo la intención de lo que se quiere comunicar.


Y luego está la reivindicación como persona por experiencia propia o como miembro de colectivo.


Como los libros de la colección "A favor de las niñas" (Dalla parte della bambine, entre 1975 y 1980), de Adela Turín, con los buenos lápices de Nella Bosnia, donde las historias eran un tanto forzadas y los pequeños lectores no terminaban de encajarlas (lo digo por experiencia personal). Siempre se dice lo mismo: "son buenos para trabajar la coeducación", luego parece que pensamos más en manuales que en cuentos divertidos y con mensaje.

"A favor de las niñas", una reflexión sobre coeducación e igualdad

Igual pasa con las novelas para adolescentes, oportunistas que escriben medio panfletos y que no llegan a la calidad suficiente para considerarlos.

En la próxima entrega, hablaremos de lo que sí mola... y mucho.




Libros con orgullo (I)

Las fechas son las fechas, y este 28 de junio nos da pie a hablar de libros que puedan tocar la temática gay en particular o de la diferencia en general.
Antes que nada, porque hay quienes no entienden esta celebración, corto y pego lo que dice la wikipedia que me parece muy acertado:



El Día Internacional del Orgullo LGBT (lesbianas, gais, bisexuales, transexuales), también conocido como Día del Orgullo Gay o simplemente Orgullo Gay (en inglés gay pride), es una serie de actos que la comunidad LGBT celebra anualmente de forma pública para instar a la tolerancia y la igualdad de su colectivo. Esta fiesta tiene lugar el 28 de junio, día en el que se conmemoran los disturbios de Stonewall (Nueva York, EE. UU.) de 1969, que marcaron el inicio del movimiento de liberación homosexual.1 En algunos países, la fecha original de celebración del Orgullo suele desplazarse al primer sábado anterior o posterior al 28 de junio, aunque también puede modificarse en caso de coincidir con actos relevantes (elecciones políticas, celebraciones masivas, etc.) o para conmemorar otras efemérides locales de acontecimientos trascendentes para el colectivo.


La noción básica del «orgullo LGTB» reside en que ninguna persona debe avergonzarse de lo que es, sea cual sea su sexo o identidad sexoafectiva. Desde un punto de vista lingüístico, el término «orgullo» designa 'el amor propio o la estima que cada persona tiene de sí misma como merecedora de respeto o consideración'. Esta definición transmite la idea de una dignidad intrínseca que todo ser humano posee y que no debe verse afectada por su conducta u orientación sexual. En este sentido, un concepto equivalente sería hablar de «dignidad LGTB».


Bueno, pues en esta primera entrega no voy a trabajar mucho pero os voy a poner en contacto con sitios de la red en los que encontrar muchos libros asociados.

Por un lado el artículo aparecido en el blog El Asombrario y que firma Javier Pizarro. Aquí ofrece 10 títulos comentados y una interesante introducción.

Por otro lado el artículo de Daniel G. Aparicio aparecido en 20 minutos donde nos habla de dibujos animados, películas, incluso alguna obra de teatro, que contemplan personajes LGTB.

Ahora una página que ofrece un listado de libros y algo de material didáctico de Trabajemos por el mundo.

Inexcusable el remitir a la página de Biblioteca de colores, donde se trabaja para mostrar la diversidad familiar en las aulas. No está actualizada pero contiene un archivo de libros comentados y materiales que va a resultar muy ilustrativo.

Y por último la página de la librería pionera donde se encuentra mucho material para público infantil, para el juvenil y para docentes. Me refiero a la Librería Berkana en pleno Chueca madrileño.




domingo, 14 de mayo de 2017

Superabuelas con superpoderes (R)

De José Carlos Román. Il. de Cristina Quiles. Ed. Amigos de papel. León.





Libros dedicados a las abuelas hay un montón (incluso bisabuela: “Abuela de arriba y abuela de abajo”, de Tomy de Paola) y últimamente unos pocos dedicados a superhéroes (y superheroínas) cuyos poderes no son más que el hacer las cosas bien hechas. Todo un homenaje a padres, madres… y abuelas, claro.



Como superabuela teníamos a la de Forrest Wilson, en novelas juveniles que publicó en su día Aliorna y que se convirtió en serie de televisión, y alguna que otra española. 




O sea que, por aquí, el autor de Superabuelas con superpoderes lo tenía complicado si quería ofrecer algo nuevo. Y su primer acierto es el ponerlo en plural, el elegir a más de una abuela, de esa manera ya no es un libro dedicado solo a la abuela de la pequeña nieta que justifica el título de la anciana, sino que se refiere a más abuelas, a todas las abuelas: a las de los niños y niñas que lean el libro también. Ya que se invita indirectamente a que cada cual piense en sus abuelas y les encuentre esas habilidades especiales que las hacían-hacen “super”.


El segundo acierto es pensar en abuelas reales (“Carmen es mi madre, y las otras son abuelas de algunas amigas”, me dice el autor) lo que hace que las trate en su justa medida y haga del grupo y sus superpoderes una familia muy verosímil, contándonos uno a uno el superpoder de cada superabuela.



Y con esto el libro cumple con ese homenaje que José Carlos Román tenía pendiente. Pero hacía falta algo más, lo que se le resistió un poco hasta encontrar la clave: había que poner en juego esos superpoderes, y para ello nada mejor que la entrada de ladrones en esa gran casa en la que viven todas. Empieza la diversión con esa abuela “disparándoles” croquetas, o las que lo cazan con una red recién tejida, o encerrados con torrijas, o… Una delicia con remate final que hace que toda la historia sea doblemente entrañable. 


J. C Román nos sorprendió con “Piel de cocodrilo”, dándole la vuelta a una rancia leyenda africana convertida en un encantador y fabuloso álbum ilustrado por Paolo Domeniconi. Y es que tiene muy presente a quienes van dirigidas sus historias. Como maestro de Educación Infantil conoce los mimbres con los que tejer la historia. Algo que demuestra en sus sesiones de presentación con niños y niñas.



En esta ocasión, cuando presentó el libro en la Librería Plastilina en Cádiz,  se colocó una capa, un antifaz, la camiseta de promoción del libro y a meterlos en la historia, haciendo que vean a sus abuelas junto con las del libro, a pasarlo bien, a reírse y a aplaudir al finalizar el cuento.



Y para contarlo va enseñando las imágenes (no olvidemos que está concebido como álbum y la ilustración supone un porcentaje muy alto en el acabado del libro), y va haciendo paradas en algunos de los muchísimos detalles que Cristina Quiles ha ido colocando aquí y allí, con sobriedad no obstante en los fondos, pero con todos los elementos para que lo divertido del texto se vea en lo divertido de los dibujos.

Cristina Quiles

Reconozco que al principio me chocaron un tanto las caras de los personajes (cinco gorditas y dos delgadas), con rasgos demasiado parecidos, poca variedad (lo mismo pasa con todos los niños y niñas que van a ver a las superabuelas) que tal vez se podría haber enriquecido diferenciándolas algo más. Sin embargo también acepto la idea de que quedan diferenciadas por su vestimenta y detalle asociado, queriendo llevar a la idea de que todas las abuelas, en el fondo, son muy parecidas.


Lo que sí queda muy claro con los dibujos y las composiciones de Cristina Quiles es el carácter divertido de la historia a la vez que entrañable y afectivo. Basta con verle los patucos a los gatitos o la misma cubierta: un semicírculo apretado de abuelas abrazadas por la grandota como si de una familia muy especial se tratara.


Así es este libro: para los pequeños lectores y para toda la familia.

jueves, 4 de mayo de 2017

Cepillo (R)


De Pere Calders. Il. Carme Solé Vendrell. Ed. Kalandraka. Pontevedra.


Inevitablemente, al encontrarte con un álbum ilustrado por Carme Solé Vendrell  de principios de los ochenta, se te vienen al recuerdo todos sus “niños” a la vez, los de esos libros editados por Hymsa que dieron a nuestra biblioteca de aula un brillo muy especial. Y con ellos los cuadrados de la Editorial Parramón que siempre querían enseñarnos algo. Todos tenían ese aire de pepones y una historia triste que luego terminarían viendo la luz. Eso era lo común. Pero había muchas diferencias según quien fuera el autor del texto (en algunos casos la propia ilustradora) y en qué contexto se desarrollara la historia.


Cuando nos ponemos ante este libro, Cepillo, vemos que el protagonista es un niño sin nombre, solo con apellido. Es el padre el que “corta el bacalao” en todos los sentidos, y empieza quitándole a su hijo su mascota, su perro Turco. No creo que ni el nombre del perro (que se lo dan a la hija del jardinero) sea casualidad. Solé Vendrell está dibujando a la burguesía catalana del cuento de Pere Calders y sabe colocar el chaleco, el flequillo peinado, la cenefa en la pared del dormitorio del niño, los macizos de flores,… ¡Que diferencia con la casa de Juan!


Y esa sobriedad de relaciones, descafeinando el afecto, produce soledad. El pequeño Sala busca un amigo que cubra esa soledad y, si en otros cuentos es un amigo imaginario, él lo encuentra en un cepillo. Cepillo que cobra vida, pero solo para él, sirviendo de burla para sus padres. Sin embargo el asalto del ladrón y la reacción de Cepillo mordiéndole defendiendo al Sr. Sala, hará que se establezca otro vínculo en la familia con una imagen en la que todos están muy juntos y el niño echa el brazo por encima del padre. La imaginación infantil llega a contagiar a los adultos, es solución de sus problemas.


Aunque con sus dudas. El Sr. Sala decide hacerle una caseta a Cepillo con un letrero encima que diga “No es seguro que lo sea, pero merecería serlo”.

A su manera es una historia que camina entre el texto realista y el cuento fantástico, consiguiendo una difícil verosimilitud, donde la alegría, la ingenuidad y la inteligencia del niño van a ser los engranajes para que funcione la maquinaria de la historia.



Una historia firmada por dos de los autores más reconocidos y premiados de la literatura catalana: Pere Calders y Carme Solé.