martes, 12 de diciembre de 2017

El secreto de la Isla Negra (R)

De Agustín Fernández Paz. Il. Miguelanxo Prado. Col. Sopa de Libros, roja. Ed. Anaya. Madrid .

Vaya esta reseña como homenaje atrasado a este magnífico escritor gallego que murió el año pasado. 


        Este título, que aparece en 2017 habiendo sido revisado por su autor, tuvo una primera edición en gallego en 2003 y una posterior en 2015.
  
       
     En este libro se encuentran dos historias que discurren en la actualidad pero tienen toda la magia, el misterio y el terror de los cuentos clásicos respondiendo a la estructura básica: situación catastrófica, salida del héroe de la casa, los objetos mágicos, la prueba a superar, el malvado o el peligro mortal que hay que vencer, la victoria y el regreso. De hecho el autor reconoce  la estructura que analizara Afanásiev como guía para estos cuentos.


     El primero lleva el título del libro y el segundo "La maldición de la niebla". En ambos la protagonista es una niña, aunque en el primer caso se trata de una chica de un pueblo costero y en el segundo de un valle.

    Pero teniendo la misma estructura, las dos historias son completamente distintas, pero teniendo ambas un nivel sencillo de lectura y un nivel alto de interés, ya que se corresponde con la narrativa más ancestral, por lo que encontrará lectores agradecidos de todas las edades (interesante oferta para los grupos de Educación de Personas Adultas).



     Una suerte añadida es la ilustración de Miguelanxo Prado, con quien el escritor mantuvo una gran amistad. Y fue por su trabajo alrededor del cómic en sus clases como conoció a este ilustrador, dibujante,... artista del que podemos apreciar algo de su trabajo en su web personal.

     Los que lo conocemos de hace muchísimos años de las páginas de los cómics, seguimos apreciando el uso del color para delimitar formas, atmósferas, volúmenes, e incluso emociones, algo que en este libro no es más que una insistencia de buen hacer.


viernes, 10 de noviembre de 2017

10 N "Día de las Librerías"

Alguien podría decir que con la compra por Internet, los grandes almacenes y el libro digital, las librerías hoy no tendrían mayor razón de ser. De hecho quienes las ven solo como unas expendedoras de libros  y, además, se apuntan a la piratería de las descargas de la red, están participando de la crisis que pueda afectarles; a ello se suman la disminución (o desaparición) de las subvenciones y ayudas institucionales, la competencia desleal (por no respetar los precios fijados) de la gran empresa distribuidora de libros por la red y las dificultades de mantenimiento de plantillas y locales.

Resultado de imagen de día de las librerías 2017


Sin embargo ¿cómo elegir el libro que se va a comprar por Internet? Incluso ¿cómo elegir el libro que vas a piratear? Sin duda una buena parte de los libros que leemos son por recomendaciones de amigos lectores (o lectores amigos) que no solo nos aconsejan sino que además nos los prestan (bueno, en algunas ocasiones al menos).




Pero la mejor alternativa es la de la librería, porque los lectores van y buscan libros concretos y les “vuelcan” a los libreros lo que saben y han oído de esos libros, de los que ya han leído de esos autores o temas, de sus gustos e intereses,… auténticas conversaciones “lecturales” (invento la palabra y no pongo literarias porque se da con todo tipo de libros) que se quedan impregnadas en la librería. 



Por eso, cuando llegas preguntando por algo, los libreros y las libreras parecen habérselo leído todo, de todo tienen un comentario que hacerte, de todo la mejor sugerencia, de todo el mejor consejo. Y sales de la librería tan satisfecho que hay una gran expectativa de éxito. Cuando vuelves, añades a ese saber propio de la librería tu aportación, que libreros y libreras no dudarán en utilizar en su momento.



Eso no pasa ni en Internet ni en los grandes almacenes. De hecho, en la sección de libros de unos muy conocidos me pusieron en duda la existencia de unos libros infantiles sobre el personaje de Lechuza detective: “¿Seguro que eso existe? ¿Será muy antiguo y descatalogado porque aquí no lo hemos tenido nunca?”¡Menudo argumento!



Y para confirmarse a sí mismos, no miran en la red sino en su propia base de datos: “efectivamente, no existe”. ¡Como si fueran el ombligo del mundo! Sin embargo, en una librería (que seguro que conocen a nuestra amiga Lechuza Detective), buscarían, encontrarían (porque saben dónde está ese tipo de libros)… y si lo han vendido te lo podrían pedir y tenerlo prontito y, en caso de estar agotado, buscarían por su servicio de librerías en la red, dónde podría haber un ejemplar y traértelo.



 El papel de las librerías para el desarrollo del hábito lector en la población infantil de una localidad es fundamental, porque si bien en los colegios se dan orientaciones y se recomiendan títulos, una buena parte de las veces no están “muy al día” y, tristemente, sus bibliotecas no están muy actualizadas. Así que son un buen lugar para recibir recomendaciones acertadas y para asistir con niños y niñas para elegir y comprar juntos.




Y en esta línea de ofrecerse las librerías como la gran alternativa para la lectura cualificada, celebran todos los años su día. En esta ocasión fue el pasado viernes día 10 y decían así por el Día de las Librerías:una fiesta con la que queremos recordar que un libro es siempre una excelente adquisición y que el mejor lugar para hacerla es, sin duda, una librería. (…)  Nos gustaría mostraros nuestra diversidad, nuestra variadísima oferta, nuestro mimo a la hora de tratar los libros, para que podáis ser partícipes de la pasión que los libreros ponemos al desempeñar nuestro oficio. Nada nos gusta más que descubrir a un lector nuevos autores, recomendar una historia que nos ha parecido especial o charlar sobre los últimos títulos publicados.”


Si conoces todas estas librerías y a todos estos libreros, entonces eres tan afortunado/a o más que yo.


(Si picas en la foto y le das a "Guardar como" te aparecerá el nombre de la librería).

jueves, 9 de noviembre de 2017

Frida (R)

De Sébastien Perez y Benjamin Lacombe. Editorial Edelvives. Zaragoza.
  


Acercarse a un personaje sobre el que tanto se ha escrito no puede ser sino desde una nueva perspectiva. Y esta pareja de autores lo consigue con los textos y con las imágenes.


Con los textos combinando palabras de la pintora, de sus cuadernos, con las del escritor, textos poéticos, íntimos. Ello les da para estructurar la obra en nueve temas: el accidente, la medicina, la tierra, la fauna, el amor, la muerte, la maternidad, la columna rota y la posteridad.
Con las imágenes, Lacombe ha echado incluso más de lo que nos tiene acostumbrado,  con ilustraciones absolutamente originales y otras en las que recrean cuadros de Frida;




con el color, que da el valor que la sufrida artista sentía en distintos momento, tanto amor como dolor, como desesperación, como abandono, como esperanza;


y con un atrevimiento muy especial de páginas superpuestas troqueladas donde la primera deja entrever algo de la segunda y esta de la tercera, teniendo en ese orden una visión que va de lo realista a lo surrealista como en una profundización, viaje al interior,  que los autores hacen de la vida y obra de este icono mexicano.


Una vez terminado de leer este trabajo, nos encontramos con unas notas de los autores que contextualizan la vida y la obra de Frida Kahlo, lo que nos invita a una nueva lectura ahora desde una perspectiva documentada y refrescada…


…pero sin duda, ya con menos intensidad que la primera y emotiva lectura que nos hace acariciar el libro. Por cierto: con cubiertas enteladas.


Un broche de oro para celebrar el 110 aniversario del nacimiento de Frida.

En este enlace se puede ver un vídeo en el que se presenta el libro.

sábado, 28 de octubre de 2017

Los álbumes de cromos (I)

Siguiendo con la entrada que iniciaba el homenaje a los ilustradores anónimos, vamos a acercarnos a un tipo de publicaciones donde sus trabajos se vieron numerosas veces recogidos pero sus nombres silenciados: los álbumes de cromos.

Por etimología, pareciera que se trata de un oxímoron, ya que álbum viene del latín albus que significa blanco, y cromo viene del griego chróma que significa color.



Y es que se trataba precisamente de eso, de llenar de estampas de colores un cuaderno que se nos presentaba con numerosos espacios en blanco. 



Pero vayamos por partes.

Los cromos
La definición de la RAE: 
1. m. Estampapapel o tarjeta con figuras en coloresespecialmente la de  pequeño tamaño destinada a juegos y colecciones propios de niños.

Con esto ya tenemos un montón de posibilidades a lo que llamarle cromo así como dificultades para encontrar su origen. Lo que sí tenemos que tener en cuenta es que eran papeles impresos y, por lo tanto, tenemos que irnos a la producción de las técnicas de impresión. Si además queremos añadirle el color, llegaremos a las cromolitografías, que iniciaron su andadura en la primera mitad del siglo XIX. 



Fue en Alemania y se fueron extendiendo por toda Europa, y lo mismo tuvieron una finalidad lúdica (para los juegos de los niños), como decoradora (para cajas o muebles) o comercial (como las vitolas o etiquetas de botellas).Algo de esto podemos ver en el Museo Litográfico de Cádiz.



Lo cierto es que pudieron venir de las primeras postales en blanco y negro que terminaban siendo coloreadas a mano. Luego la maquinaria que posibilitaba los troquelados le fue dando forma y ya tenían ese estilo propio de silueta de lo que representaban. 



Pero color, forma y tamaño tan particulares para la época los situaban como poco accesibles para un gran público (caros) por lo que la forma de difusión más frecuente era la de verlos regalados con la compra de algún producto.


Los álbumes de estampas
Y ahora surgía una nueva inquietud: coleccionarlos. Esa adicción tan frecuente que se asocia directamente a las ganas de poseer pero que llevaba a la inquietud de hasta cuánto, hasta cuándo. Y ahí nacieron los cuadernos temáticos para colocar esos cromos, ahora llamadas en nuestro entorno "estampas" y casi siempre rectangulares, numerados y, por tanto, con un principio y un final: el álbum de estampas.



Otro camino cogieron los cromos, ya pequeños pero troquelados, que se destinaban a jugar e intercambiar y que casi siempre iban guardados en latas tan bonitas como los propios cromos.



Los ilustradores (y las ilustradoras)
Y va a conciencia el paréntesis ya que a la época a la que nos referimos, la presencia de mujeres era mucho menor que la de hombres a la hora de ilustrar. Sin embargo ahí está Beatrix Potter que comenzara ilustrando tarjetas y cuyos personajes siguen siendo representados en cromos, o la española Enriqueta Bombón.

Cromos de Enriqueta Bombón


Pero en la mayor parte de los casos, cromos y estampas salían al mercado y era bien difícil en el mejor de los casos, o imposible casi siempre, encontrar el nombre del autor o de la autora que los había realizado.



Y eso que sí les daba para escribir en las tiritas (que unía un cromo con otro  para formar el pliego)  la editorial o un número de serie, o eso que presentaban los cromos "printed in Germany": ges.gesch. Ni más ni menos que el "derecho de copia", pero en alemán.



Con los álbumes parecía más fácil que pudieran aparecer en los créditos imprescindibles (editorial, depósito legal, fecha) los nombres de los autores pero si se hacía mención a la ilustración, solía aparecer el nombre de un equipo o un "taller", como creación colectiva. Aunque se dieron honrosas excepciones.

Volveremos con ello.