viernes, 20 de octubre de 2017

Día de la Biblioteca 2017

Por iniciativa de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, desde 1997, en colaboración con el Ministerio de Educación Cultura y Deporte, cada 24 de octubre se celebra el Día de la Biblioteca, con el objetivo de concienciar a la sociedad de la importancia de la lectura y como homenaje y reconocimiento a la labor de las bibliotecarias y los bibliotecarios.

¿Por qué se eligió esta fecha?


La noche del 24 al 25 de agosto de 1992, el sitio de Sarajevo se cobraba un víctima de incalculable valor. El cañoneo serbio con bombas de fósforo destruía el edificio de la biblioteca. Desaparecieron una buena parte de sus fondos, cientos de miles, incluidos 700 manuscritos e incunables, una colección única de libros y publicaciones históricas bosnias y más de 155.000 rarezas bibliográficas.


En medio de la catástrofe,  el personal de la biblioteca junto a un grupo de ciudadanos intentaron salvar lo que pudieron bajo las balas de los francotiradores. Algunos perdieron la vida.



El trasfondo de esta historia es mucho más terrible de lo que podemos pensar y queda muy bien recogido en un artículo de Enric Juliana en La Vanguardia. (Reflexión inmediata: ¿ser gran lector y amante de la lectura nos hace mejores? No, sin duda).



Para celebrarlo este año, el texto encargado viene firmado por Alejandro Palomas, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2016 y el cartel por Manuel Marsol, con un gran historial de premios.

Alejandro Palomas

Manuel Marsol

He aquí el citado pregón y el cartel.


“Como Mary Poppins, pero sin volar”
Soy sobrino de bibliotecaria. Desde que tengo memoria, mi tía, que acaba de cumplir ochenta años, me ha regalado un libro el día de mi cumpleaños. Primero fue la serie de Osear, con su Kina y su láser, de la gran Carmen Kurtz; llegaron después las aventuras de Los Cinco, algunos clásicos ilustrados, la gran Nada de Carmen Laforet… La lista es larga y el disfrute ha sido mágico, porque mi tía entiende la lectura como algo que cura, que aleja al inocente de lo que agrede, y yo -y ella lo sabe- siempre he sido demasiado vulnerable a lo que daña, sea o no imaginado, sea o no real.
Mi tía se llama Nuria y desde niña sufre mucho de la vista. Aun así, trabajó durante décadas fomentando el amor por la lectura en hombres y mujeres, chicos y chicas a los que no conocía, pero cuya mirada no tardó en aprender a leer, a identificar y a descifrar. Ella decía -y a veces dice todavía- que “repartía refugio”, y se emociona al recordarlo. La he oído también confesar en algunos momentos de nuestra historia común, que no fueron fáciles y que vivimos juntos: “Decidí ser bibliotecaria porque así me aseguraba de que, por muy mal que nos fueran las cosas, aunque faltara el agua caliente o la calefacción, siempre tendríamos un libro en casa”. Ahora, quince años después de su jubilación, soy yo quien le recomienda lecturas. Leemos un libro a la vez y nos juntamos cada quince días a coomer y a comentar lo leído, en lo que hemos bautizado como “El club de las 2”, porque intentamos en lo posible que coincida con el día 2 de cada mes, a las 2, y porque somos dos almas lectoras que no tienen freno. Durante estos años de club, ella me ha contado cosas, muchas cosas de su vida en la biblioteca, y desde que la oigo hablar como lo hace sobre su amor por esa vocación, que no decrece a pesar del tiempo, no puedo dejar de maravillarme y de preguntarme cómo definiría yo a una bibliotecaria -o a un bibliotecario- llegado el caso.
Hasta hace unos meses no di con la respuesta.
Fue a raíz de la publicación de Un hijo, durante una charla en un centro de enseñanza de una capital andaluza. Y fue precisamente gracias a un niño de diez años que, junto con otros 1OO, había leído la novela y quería conocer a su autor. Por motivos de espacio, el acto tuvo lugar en la biblioteca del centro, con un par de profesoras y la encargada de la biblioteca. La charla fue muy intensa, mucho más de lo que yo esperaba, y se alargó. Cuando por fin llegamos al final del turno de preguntas, un niño que estaba sentado en la primera fila levantó la mano.
-A mí lo que más me ha gustado del libro es María -dijo refiriéndose a la orientadora del centro, que es, junto con el pequeño Guille, la protagonista del libro.
Quise saber por qué. El niño, llamado Ismael, se rio un poco y luego, mirando a una de las tres mujeres que estaban junto a la puerta. dijo:

-Porque es igual que la seño Lourdes. -Una de las tres mujeres que estaban junto a la puerta se encogió un poco y negó con la cabeza, incapaz de reprimir una sonrisa. Ismael no había terminado-. Vive en la biblioteca porque si no los libros a lo mejor se van. O se mueren.
Se hizo el silencio en la biblioteca. Nadie se rio. Nadie dijo nada. Fueron segundos llenos de respiraciones contenidas, de tensión y de infancia.
-Es que es bibliotecaria -volvió a hablar Ismael. Y al ver que yo lo miraba sin saber qué decir, debió de entender que necesitaba explicarse mejor, y añadió-: O sea, como Mary Poppins, pero sin alas.
Hoy es un día especial. Celebramos el Día de las Bibliotecas y celebramos también que cientos, miles de Mary Poppins sin alas velan por los libros que las habitan para que no se mueran ni se vayan, e Ismael siga creyendo que la vida está en los libros y su reflejo fuera. Hoy es el día en que, un año más, la magia se renueva y todas las bibliotecarias y bibliotecarios del mundo se saludan con una mirada cómplice y un largo. hermoso y tierno:
“Supercalifragilísticoespialidoso”.


Texto: Alejandro Palomas





lunes, 16 de octubre de 2017

Y el libro ganador es: Martín Gris

Puntual. A las doce de la noche del 15, o 0.00 horas del 16 de octubre, Librería Plastilina presentó al ganador del Premio Plastilina & Bloggers de este año: Martín Gris, de Zuriñe Aguirre, editado por Fun Readers.


En la entrada anterior, donde hablaba de los tres candidatos y os invitaba a votar, están los enlaces de la web de la autora y de la editorial.

Un enlace más concreto que os lleva directamente al libro (a casi todas sus páginas y a todo su contenido) y además en forma de animación, es este: Martín Gris.

Pues bien, "Martín Gris" es un álbum que se apunta a esa corriente educadora y terapéutica en la que se mueven muchos títulos últimamente. Si bien hay que reconocerle que sabe jugar con el humor y con la exageración para que el pequeño lector pueda situarse desde la posición de seguridad que tiene que ofrecer todo cuento infantil.



Así, el apellido del protagonista evoca esa zona oscura a la que te llevan los miedos, en este caso por no gustar a los demás. Pero las pegas que lo provocan no es el no saber jugar al fútbol, el no ser bueno corriendo, el no aprenderse las tablas,... sino que la autora recurre a cabriolas fantásticas para que, sin que el lector pierda el hilo, se vean como un imposible y no asusten sino que ayuden: que los brazos son ramas, que la nariz es enorme, que crecen alas,...



Pero la salvación de los problemas de Martín no viene, como en muchos casos, por una superación personal tras unas pruebas. Es la madre y el vínculo protector el que le quita los miedos y le provoca la risa. Lo que es un gran acierto ya que, muchas veces, la presencia de pruebas a superar aumenta la posible inquietud que se pueda transmitir al lector.


En cualquier caso, el valor del libro se apoya especialmente en la concepción plástica del mismo: el diseño de Martín y de su madre, los colores planos de fondo (aunque no lisos), las variantes en la grafía con palabras destacadas en cambios de fuente y tamaño y color, la ocupación de la ilustración y del texto, la escritura en mayúsculas, los planos usados, el uso comedido del collage,... Un conjunto que le dan un enorme atractivo y que se hará un hueco entre los favoritos de los lectores y lectoras que empiezan a leer y entre los que ya leen "sueltos".


Enhorabuena Zuriñe. Enhorabuena Fun Readers.









lunes, 2 de octubre de 2017

Premios Plastilina 2017


De nuevo la posibilidad de ser jurado en la elección de un buen libro. Los premios "Plastilina & Bloggers" nos dan esa opción hasta el 15 de octubre.


El año pasado los participantes en el evento eligieron el libro "Al caer la noche", de Enrique Quevedo en la Editorial Tres Tigres Tristes. 

Este año, los blogueros que formamos parte de la selección preliminar, elegimos diez títulos que luego fueron votados entre nosotros hasta llegar a los tres finalistas.


La votación se realiza en la plataforma miarroba donde se ha creado el espacio para votar al preferido de cada cual:


Solo hay que entrar en este enlace y votar.

Pero será necesario tener algunas pistas que ahora vamos a ir dando en orden alfabético, ¿vale? Algo de información, las cubiertas, alguna ilustración y con los enlaces podremos ver los blogs o webs de los autores y autoras. Además estos nos llevan a reseñas de los libros por otros blogs o lectores que han querido opinar sobre ellos. Nosotros tendremos comentarios sobre los mismos en este blog pero al margen de esta entrada para que sea de lo más imparcial. O eso intentamos.

El gallo canta
Es obra de Nono Granero en la editorial Tres Tigres Tristes.


"Una retahíla de situaciones sorprendentes en la que el lector participa de manera activa, completando con su imaginación todo aquello que no se cuenta con palabras". (Texto de promoción de la editorial).





Martín Gris
Firmado por Zuriñe Aguirre en la editorial Fun Readers.


Zuriñe Aguirre

"Un libro sobre la autoestima, el autoconcepto, la superación de los miedos y la relación materno-filial desde un punto de vista optimista, creativo y visualmente muy poderoso". (Texto de promoción de la editorial).




Oso quiere volar
Escrito por Susanna Isern e ilustrado por Silvia Álvarez para Cuentos de Luz.

Susanna Isern

Silvia Álvarez


"Una emotiva historia que nos hará reflexionar sobre las ventajas del trabajo en equipo y la importancia de luchar por los sueños, por imposibles que parezcan". (Texto de promoción de la editorial).


viernes, 29 de septiembre de 2017

Look and Learn, revista infantil y juvenil

Las revistas dedicadas al público "no adulto" siempre han encontrado una dificultad añadida a la que de por sí tiene el elaborar una publicación de calidad (en formato, edición, reproducción de ilustraciones, contenidos competentes, calidad del papel, distribución,...) y es el hecho de satisfacer a todos los lectores a los que se dirige.


Pensemos en una revista antigua (difícil, ¿no?, ya hablaremos de ello) como por ejemplo "El libro gordo de Petete", una revista con muchas secciones pero... ¿para qué nivel? Los pequeños se encontraban con poco menos que  media revista, los mayores con la casi otra mitad, y algunas secciones no tenían un público al que le atrajesen porque podían presentar mucho texto con dibujos demasiado infantiles


No había en España mucha intención por publicar productos de este tipo (le llamaban revista infantil a los tebeos con algunas secciones de texto, como Pulgarcito por ejemplo o el propio TBO). Y alguno se traían de fuera, como el citado cuadernillo con Petete de protagonista.


No fue sino hasta la aparición de las publicaciones de la Editorial Milan y de la Editorial SM que se publicaron revistas dirigidas a sectores específicos de edad, con lo que se superaba la pega de esto es para mayores (que se les decía a los chicos) o esto es para niños chicos (que decían los mayores).



(Y "Gente C", "Parastú", "Wapiti",...)

Pero esto que pasaba aquí no ocurría en Reino Unido, por ejemplo. La tradición de la revista infantil y juvenil es tan antigua que está superado el que tenga distintos niveles de lectura y, además, las dirigidas a sectores concretos de edad (especialmente adolescentes) han tenido un apoyo institucional y una promoción que ha influido de siempre en los niveles de lectura del país.



Podría venir bien recordar que John Newbery (1713 – 1767), fundó una editorial y una librería, llamada “The Bible and the Sun”, convirtiéndose en uno de los primeros que publicara historias, novelas y revistas exclusivamente para los más pequeños. “A Pretty Little Pocket-Book” está considerado el primer libro/revista infantil por los británicos, publicado por Newbery, y consiste en rimas sencillas a partir de cada una de las letras del abecedario, cuentos tradicionales, consejos, letras de canciones,... A los clientes les regalaba una pelota si era niño y un alfiletero si era niña.



Pero este artículo era para acercar una revista de gran importancia en Inglaterra y su entorno, "Look and Learn". Copio y pego algunos datos encontrados sobre esta revista:


Look and Learn fue una revista educativa semanal británica para niños, publicada por Fleetway Publications Ltd desde 1962 hasta 1982. Contenía artículos de texto educativo que cubrían una amplia variedad de temas. El primer número de Look and Learn fue de fecha 20 de enero de 1962, y contenía un amplio espectro de características que van desde artículos sobre la historia (Roma, las Casas del Parlamento,...), la ciencia ("Ojos en el espacio"), la geografía y la geología (El Gran Cañón, "La búsqueda del petróleo"), el arte (Vincent van Gogh), la naturaleza ("La historia de una semilla" Own Basset Hound "), literatura (The Arabian Nights y su editor Sir Richard Burton) y viajes (" Los Niños de Tokio"). El primer número también contenía los primeros episodios de "Three Men in a Boat" de Jerome K. Jerome y "The Children's Crusade" de Henry Treece y un artículo sobre la fundación del World Wildlife Fund.



Y todo esto viene a cuenta de dos cuestiones que me parecen importantes. La primera, la recogida ya de la tradición y la antigüedad de estas publicaciones que tanto han influido en el hábito lector de un país. La otra el respeto por los ilustradores que han tenido un lugar importante (fundamental) en estas publicaciones (en el "mira y aprende" que refiere el título, el mira va por delante, la imagen era la antesala de la lectura). Sus firmas aparecían junto a sus dibujos y hoy día los herederos de los derechos de estas publicaciones venden los originales que en su día se publicaron, así como destacar la nómina de artistas que con ellos colaboraron.



lunes, 18 de septiembre de 2017

Ilustradores anónimos

Mucho llevo pensando en una entrada sobre los ilustradores de "entonces", es decir, cuando yo era chico. Los libros tenían unos dibujos impresionantes que ayudaban enormemente a comprender las largas descripciones que los escritores no tenían más remedio que hacer ya que la televisión no estaba en manos de muchos y un desierto, por ejemplo,  seguía siendo algo difícil de entender.

Me regalaron mis padres unos libros de la editorial Fher: "Un Capitán de quince años", "Moby Dick", "La Isla del Tesoro",...


Eran versiones "amables" y correctas pero que llevaban a lugares y contemplaban personajes muy desconocidos. Había mucha austeridad tanto en la cubierta como en la portada, y páginas y páginas grandes de renglones largos llenos de letras (aunque el interlineado era más espacioso que el amasijo de la colección Reno de bolsillo de Espasa Calpe, por ejemplo) :





Menos mal que una sobrecubierta ilustrada sí invitaba a su lectura:

Qué agradable sorpresa al pasar la página y encontrar una de esas fantásticas ilustraciones que ponían todo en su sitio: los salvajes, los tatuajes, la selva, la isla, la ballena,...

Nada de eso había sido visto. La Enciclopedia Álvarez tenía triángulos y dibujos de la bandera. 

Los ilustradores ponían, literalmente, luz a tanto mundo desconocido. Raramente su nombre aparecía en los créditos del libro. Esos grandes artistas  anónimos a color contribuyeron mucho a la animación lectora de aquella época gris.


Desde aquí, tanto agradecimiento.


La ausencia, la vuelta

     Mucho tiempo sin pasar por el Blij. Claro, han pasado muchas cosas desde junio. Pero por fin se toman fuerzas y se van a ir colgando tantas cosas que en este tiempo, y antes, están pendientes por aparecer. Si sigues este blog, bienvenido o bienvenida al reencuentro.
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miércoles, 28 de junio de 2017

Libros con orgullo (y III)

Le toca el turno a esos libros que yo sí que recomiendo porque o bien tocan el tema de frente y están muy bien, o bien el tema aparece sin más en el libro, de forma normalizada. Y entonces está mejor.

Voy a empezar con dos títulos para adolescentes, ambos publicados por LOGUEZ y con unos añitos, pero fundamentales para esos chicos y esas chicas que necesitan verse reflejados en alguien que supera su situación, que les sirva de modelo y norte, que les ampare contra la soledad terrible de sentirse diferentes y que continuamente se lo recuerdan como un reproche.

Estos son "Jim en el espejo", de Inger Edelfeldt,  y "Nunca soñé contigo", de Carmen Gómez Ojea.


Ahora dos infantiles muy recientes: las historias de Tango y de Luisa.
"Con Tango son tres", editado por Kalandraka, está basado en un hecho real al que han dado forma literaria Justin Richardson y Peter Parnell, con las ilustraciones de Henry Cole.

Cargado de premios, en este libro se cuenta el suceso de los dos pingüinos machos que terminaron juntos incubando un huevo y alimentando y protegiendo a la cría que salió del mismo.

"Ahora me llamo Luisa", escrito por Jessica Walton e ilustrado por Dougal MacPherson, es un libro importante. Es un mensaje para todos que se nos resume en la imagen de la cubierta:

el oso Luis aparece con pajarita y una cara muy apenada (ojos, orejas caídas, boca), mientras que en el espejo se le ve completamente feliz y el cambio ha sido transformar la pajarita (como símbolo de género masculino) en lazo en el pelo (como símbolo de género femenino), una metáfora que se explica con toda tranquilidad en el interior en la narración de la historia: "Necesito ser yo mismo, Martín. Dentro de mí, siempre he sabido que soy una osita y no un osito. Me gustaría llamarme Luisa y no Luis". Sin traumas, sin problemas, el niño acepta completamente el cambio que se produce en su amigo el oso, ahora amiga osa, y las rutinas siguen igual.

Los despedimos en agradable compañía donde aparecen el niño y su osa y la niña y su robot, del que por supuesto no hay sexo que determinar ni falta que hace.


Cambiamos el rumbo y ya no vamos a títulos  que tratan el tema en concreto, sino a esos libros donde el tema está ahí pero para nada es motivo de análisis sino que de alguna forma está normalizado.

Hace muchísimo,  entre los personajes de la novela "Una familia casi normal" de Pablo Barrena, Ediciones B, aparecían dos chicos que eran pareja. Apenas se hablaba de ellos, estaban ahí, en la escuela de arte, y al protagonista les llama la atención por un momento pero ya está, no tiene mayor trascendencia.


Otro hecho de amor homofílico se da entre personajes (generalmente animales) que si hablamos de traducciones puede verse afectado por el género en castellano y los pronombres que de él se deriven: en "El príncipe Feliz", la golondrina que lleva sus joyas, comienza el libro enamorada de un junco. Solo en la versión original nos enteramos de que son dos "él".


Esto no ocurre en el cuento de "El ruiseñor y la rosa" (del mismo autor), en la que el pájaro queda "obligadamente" en masculino al igual que el estudiante del que se enamora. 

Unos personajes que no tienen por qué relacionarse con el tema pero que son dos animales masculinos, que viven juntos, que demuestran que se quieren, que se echan de menos, que viven en la misma casa donde solo hay una cama... son Tigre y Oso, obra del magnífico Janosch y que podemos disfrutar en la repesca que ha hecho Kalandraka.


Y es así de simple: están ahí y no hay que hablar de ningún tema en especial, solo dejar como evidente que dos personajes (personas en la interpretación personal) pueden quererse y vivir juntos independientemente de su sexo.



"Un día cuando el pequeño oso se iba otra vez de pesca al río, el pequeño tigre le dijo:
-Siempre que no estás me siento muy solo.  ¡Escríbeme desde allí para que me anime, anda!"



Y ahora vamos a fijarnos en algunos guiños que aparecen en algunos libros y que, sin darnos cuenta, están normalizando esta situación de homosexualidad que para algunas gentes a las que no les afecta en nada (o eso dicen) sin embargo les sigue escandalizando.


En "No hay dos iguales" de Javier Sobrino, iliustrado por Catarina Sobral, editado por Kalandraka en la colección "Libros para soñar", el título hace referencia a algo que después de darle muchas vueltas y hablarnos de variantes, termina descubriendo que se refiere a los besos. Y en un desplegable final y en la contracubierta, aparecen besos de todo tipo normalizados.





Y para guiños sobre parejas del mismo sexo completamente normalizadas, miramos las que nos propone Rotraut Susanne Berner en sus libros mudos: Libro de la Primavera, Libro del Otoño, Libro de la noche,... editados en tamaño de lujo por Anaya:


Una que está presente en casi todos los libros es la pareja de Daniela e Ivonne, las dos intérpretes de música, que pueden empezar el libro en distintos lugares (de viaje, ensayando ,...) pero que suelen acabar juntas:


Susana y Tom, también son constantes en estas páginas y no cabe duda de su amor, y en el bar donde acaban los libros siempre cabe la posibilidad de que encontremos a alguna pareja de "otro tipo":


Y para terminar, un gracioso topicazo que pasará desapercibido a casi todo el mundo pero que tiene su punto: 

en "La fábrica de nubes", editado por Edelvives, la autora Ceseli Josephus Jitta va a mandar a un personaje de viaje y antes de ello va a la peluquería. 



A la hora de volver de aquel otro país al que ha ido, el bueno del protagonista se vuelve a cortar el pelo, esta vez con un peluquero mucho más moderno. Ahí queda: normalizado.




(¡No sé poner estas dos las ilustraciones horizontales!!!!!!!!)